Qué es Patria Libre

La izquierda Nacional, Popular y Revolucionaria

¿Qué nos dice la historia? En primer lugar que ha sido la causa nacional la que ha motorizado siempre las mayores energías en la lucha por una Argentina mejor, más justa. Hay un hilo conductor que recorre nuestra historia como nación que indica con toda claridad como siempre las mayorías explotadas y oprimidas comprendieron dónde estaba el enemigo principal y cómo siguieron con devoción a quienes ellos pensaban eran capaces de enfrentarlo. Los ejércitos patriotas primero, los caudillos federales después, el radicalismo de Irigoyen, el peronismo de Perón y Evita, son el ejemplo más nítido respecto de donde se ha nutrido la decisión de luchar por una Patria mejor de los argentinos de abajo. Es por ello que hoy nosotros decimos que somos una izquierda nacional.

En segundo lugar nos señala la historia que la defensa de las banderas nacionales sólo cobró magnitud, sólo tuvo entidad trascendente, cuando se llenó de pueblo; cuando los oprimidos, los que sufren, fueron los que las luchas tomaron en sus manos y les dieron contenido; muchas veces más allá de quienes los dirigían. No hay, ni puede haber, nacionalismo consecuente sin protagonismo y activa participación de las grandes mayorías. Por eso es qie nosotros nos reivindicamos como una izquierda popular.

Finalmente la experiencia como nación nos ha dejado una enseñaza profunda, de tremenda importancia y valor. A costa de muchos fracasos, de sacrificios, de muertos y presos, la vida ha demostrado sin dejar lugar a dudas que a la Patria la quieren y la defienden múltiples sectores y clases sociales, pero no todos tienen la misma firmeza y convicción, ni poseen en sus alforjas la posibilidad de construir una nueva sociedad. El nacionalismo popular es un arma tremenda, pero conducido por la burguesía nacional, por sus hombres, por su política y su ideología marcha inexorablemnte al fracaso. No hay espacio histórico para que los propietarios nativos construyan un país capitalista independiente, ni siquiera para que se opongan seriamente a quienes nos dominan, esto es en nuestros días una ley de hierro. Sólo la dirección de los obreros, de los que sostienen que además de terminar con la dependencia hay que poner fin a la explotación del hombre por el hombre, es garantía de triunfo. Es esta hegemonía trabajadora la que permitirá imponer las banderas nacionales dándoles un contenido distinto, de transformación profunda de la sociedad, es como verter vino nuevo en vasijas viejas. Es por eso que nos decimos una izquierda revolucionaria.

Nota extractada de la Revista En Marcha
Marzo de 1988

Breve reseña histórica


Patria Libre surge como organización política en noviembre de 1987 en la ciudad de Córdoba. Allí compañeros surgidos de distintas experiencias sociales y políticas, como el Partido Intransigente, peronistas, de izquierda, cristianos, junto a otros provenientes de la lucha de los años ’70, nos dimos cita para formar una nueva identidad política.
Lo hicimos a partir de interpretar, tras la derrota radical en las elecciones de 1987 y la claudicación del PI, que se abría una crisis de representatividad de esos partidos tradicionales, sobre todo en los sectores que se volcaban a la participación en las crecientes luchas populares. Así avanzamos y fuimos extendiéndonos a nivel nacional durante varios años al calor de estos conflictos, y de nuestra participación electoral en los marcos de la unidad de la izquierda.
A partir del ‘90 con el auge del menemismo la cosa cambió. La derrota de los trabajadores telefónicos, ferroviarios, etc. frente a las privatizaciones y el triunfo electoral del ’91, sumado a la caída del muro de Berlín y la URSS; nos pusieron de cara a una nueva etapa política: la ofensiva del neoliberalismo encarnado por Menem y el repliegue del campo popular.
Una consigna sintetiza como pocas nuestro accionar político de esos años: RESISTIR. En ella están contenidos horas de debate, de esfuerzo militante, de sostenimiento de ideas como la práctica de la solidaridad, la dignidad nacional, la justicia social; así como la intransigencia y la combatividad en las luchas.
Si bien ubicamos al santiagazo de diciembre de 1993 como el primer hecho que pone en debate las consecuencias reales del modelo liberal, el cuestionamiento generalizado a este como verdadera razón de los problemas, cobra total magnitud en la masividad del paro del 14 de agosto y la derrota electoral del PJ en las elecciones de 1997, marcando el inicio de la retirada del menemismo.
En nuestro 2° Congreso de 1996 comenzamos a delinear una estrategia para tratar de darle a la resistencia una propuesta de salida para una crisis que empezaba a mostrar sus primeras sombras. Las políticas de alianzas con otros sectores que genuinamente se opusieran al modelo liberal fue entonces el elemento principal, tanto para seguir fortaleciendo la resistencia como para empezar a recuperar espacios, como los estudiantiles, al servicio del campo popular. Allí se inscriben nuestra participación electoral junto a otros sectores opositores y la incorporación a la CTA.
El 19 y 20 de diciembre de 2001 terminan de marcar el final de la ofensiva estratégica de las ideas neoliberales en nuestro país. Se abre entonces para los sectores opositores más consecuentes el desafío de gestar las herramientas políticas y sociales que con amplitud y sin sectarismo, pero con firmeza conduzcan el proceso que nos lleve a la derrota del neoliberalismo. En eso andamos por estos días y en eso pretendemos que Patria Libre aporte en forma activa.