Nota publicada en Página 12
Martes, 20 de Septiembre de 2005
La brecha entre ricos y pobres
comenzó, tímidamente, a achicarse
Así lo sostiene un estudio de la consultora Equis. Marca
que el achicamiento es pequeño, pero destaca que por primera
vez desde 2001 la tendencia se ha revertido. Los datos del Indec.
Por Miguel Jorquera
Aunque aún insuficientemente, la brecha entre la población
de mayores y menores ingresos disminuyó en el primer trimestre
de este año. El trabajo de la consultora Equis establece
que la mejora de los índices “obedece a la caída
en la participación del estrato de más altos recursos
en beneficio de los sectores medios y medios altos”, aunque
la diferencia entre el sector más rico y el más pobre
bajó de 27,71 veces en octubre de 2001 a 26,9 veces en marzo
de 2005, quebrando por primera vez la tendencia a ensanchar esa
brecha.
El estudio comparativo de la consultora que dirige el sociólogo
Artemio López toma los datos que arroja la Encuesta Permanente
de Hogares (que realiza el Indec dos veces al año) desde
octubre de 2001, antes de la devaluación económica,
hasta el primer trimestre de este año. Allí se muestra
que tanto el coeficiente Gini (que se utiliza para medir la distribución
del ingreso) como la brecha entre el 10 por ciento de la población
con mayores ingresos y el 10 por ciento que menos percibe han disminuido
por primera vez durante ese período.
En octubre de 2001, la diferencia entre los ingresos del 10 por
ciento más rico superaba 27,7 veces a los ingresos del 10
por ciento más pobre de la población del país.
Esa tendencia se mantuvo en los mismos parámetros hasta octubre
de 2002, tras la devaluación monetaria. A partir de allí,
la brecha continuó en aumento: fue de 27,8 veces en el último
trimestre de 2003 y de 28,9 veces en los tres últimos meses
de 2004. Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de marzo
de este año muestran el quiebre de esa tendencia: la diferencia
disminuyó a 26,9 veces.
Lo mismo sucede con el controvertido coeficiente Gini, una forma
de medición económica de la desigualdad de ingresos
que fluctúa entre cero y uno. Los cuestionamientos parten
de las propias limitaciones del índice, cuyo valor puede
descender (lo que significaría una mejora en términos
de distribución progresiva del ingreso) simultáneamente
con un aumento de la población ubicada por debajo de la línea
de pobreza.
Sin embargo, durante el mismo período que toma el trabajo
de Equis, el coeficiente también había aumentado.
En octubre de 2001 era de 0,4650 y un año después
se ubicaba en 0,4734. El cuarto trimestre de 2003 bajó a
0,4695 y retomó la línea ascendente en el último
trimestre de 2004 con 0,4779. Recién vuelve a disminuir en
marzo de este año a 0,4647.
Según el estudio de Equis, la disminución de la brecha
de ingresos medidas a través del Gini se debe “fundamentalmente
a la caída en la participación de los ingresos del
estrato más alto de la población en beneficio de los
sectores medios y medios altos en el que persiste un esquema de
alta concentración global”.
La muestra sobre la evolución del perfil distributivo del
país tiene un dato que el Gobierno no dejará pasar
por alto: el quiebre de la tendencia al ensanchamiento entre la
población más rica y la más pobre, una de los
elementos en que la oposición centró sus críticas
a la política oficial en contraposición con el crecimiento
de los índices macroeconómicos.
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