Opiniones/Debates
A 60 años del 24 de febrero de 1946
Por Dante Rubio, colaborador revista "Matreros"

Hoy ,a 60 años de la victoria en las elecciones nacionales del 24 de
febrero de 1946 del nuevo movimiento nacional y popular de masas que había hecho eclosión en la jornada histórica del 17 de octubre de 1945 -el peronismo- los sobrevivientes la recordamos con renovada emoción y en esta coyuntura histórica que estamos viviendo creemos que merece unas
particulares reflexiones, no motivadas por una mera nostalgia sino fundamentalmente para encarar con mayores bríos y esperanzas el presente y el futuro inmediato.

El gran triunfo previo de apenas cuatro meses atrás que, con las grandes movilizaciones en las calles y plazas de la nación y la paralización productiva habían alcanzado con fe y coraje la gran masa de los trabajadores y humildes argentinos -acompañados por un sector de las fuerzas armadas-, fue continuado con una rapidísima , nueva y variada organización política que confluyendo en el apoyo al criollo Juan Perón obtuvieron la victoria en esas elecciones, las más limpias que había conocido hasta entonces la República.
No sólo había derrotado a los sectores económicos internos y externos
dominantes, sino también políticamente a una "Unión Democrática" donde
habían coincidido todos los partidos políticos tradicionales, en un arco ideológico amplísimo que contenía desde las expresiones mas rancias del conservadorismo oligárquico hasta las izquierdas reformista y "revolucionarias" internacionalistas, con el apoyo de las potencias
centrales triunfantes en la segunda guerra mundial y la batuta principal del imperialismo norteamericano, personificado en la figura de su embajador, que llevó a levantar la lúcida consigna de Perón o Braden, es decir en ese contexto: Patria o Colonia.

Un sector encabezado por Perón del gobierno militar en disputa, no sólo
había levantado la soberanía nacional sino también la justicia social, con discursos y fundamentalmente con realizaciones concretas y reconocimiento del protagonismo del sindicalismo en beneficio de la masa de los "descamisados", y así en un brevísimo lapso ese sector y ese pueblo se unieron y potenciaron para dar nacimiento a un nuevo movimiento nacional y popular en este país periférico de capitalismo dependiente.
Lo "nuevo" integrado por diversos afluentes había triunfado sobre una
variada gama de lo "viejo": reaccionarios, cipayos, retardatarios,
posibilistas, pseudo vanguardistas internacionalistas.

Después de casi tres décadas de dominio o hegemonía del modelo neoliberal dependiente que ha dejado una desastrosa situación en materia de dependencia estructural e injusticia social, a partir de mayo del 2003 con la presidencia de Nestor Kirchner se ha iniciado un gradual y complejo proceso de revertir ese deplorable escenario, lo que posibilitó la constitución de un embrión de un nuevo movimiento nacional y popular, que para su crecimiento enfrenta las limitaciones reales de la estructura económica-financiera- heredada con sus poderosos intereses actuantes, la de una frontal y diversa oposición política con ribetes crecientes de posibilidad de una nueva "unión democrática y la de la coexistencia en el espacio de apoyo a la gestión presidencial de sectores con coherentes conductas antiimperialistas, por la justicia social y la organización popular con otros de oportunistas, "escorpiones", posibilistas y-o retardatarios.

En este nuevo último espacio que desde el punto de vista político está mayoritariamente contenido en el Frente para la Victoria, para los integrantes que tenemos la firme voluntad de querer construir un verdadero nuevo movimiento popular y nacional de masas con perdurabilidad en el tiempo, entre los acontecimientos históricos producidos desde principios de 1944 y el 24 de febrero de 1946, algunos siguen teniendo plena vigencia: la defensa de lo nacional está unida indisolublemente a la justicia social, ésta exige realizaciones concretas y no predominantes declamaciones, y sólo una fuerte organización popular de masas con predominio de los trabajadores en su sentido amplio garantiza la obtención y mantenimiento de nuestros objetivos liberadores. Sepamos ser dignos, incorruptibles y lúcidos continuadores de esos protagonistas del pasado argentino.

24 de febrero del 2006.