25 de Octubre del 2005
Triunfo del presidente, derrota
del “pejotismo”
Por
Humberto Tumini
En una Editorial que escribimos el 13 de Julio pasado, decíamos
respecto de las elecciones que se aproximaban, que: “en la
perspectiva de consolidar el rumbo de cambio por el que marcha nuestra
Argentina, tenemos en estos comicios tres grandes desafíos.
En primer lugar, debemos plasmar un triunfo contundente del Presidente
en el orden nacional. No alcanza con las encuestas que dicen de
un significativo consenso a su gestión; hace falta mas que
eso para superar los obstáculos que ponen aquellos cuyos
intereses son afectados al ir rompiéndose con el modelo neoliberal....En
segundo lugar, tenemos una dura batalla por ganar en la provincia
de Buenos Aires. Duhalde ha tomado la decisión de anticipar
la puja en dirección al 2007, y por ende, es de carácter
estratégico infringirle una dura derrota...”
“Por último, tenemos la obligación de llevar
nuestras organizaciones sociales a una decidida participación
política en estos comicios. En primer lugar porque, en alguna
medida, se va a poner en juego la continuidad y profundización
del modelo de país por el que tanto hemos bregado en todos
estos años, y que paulatinamente se va plasmando. En segundo
término, porque hay que renovar la política y los
partidos si queremos hacer en serio otra Argentina. De la cantera
de hombres y mujeres que resistieron al neoliberalismo en la calle
y desde las fuerzas sociales, deben salir en los próximos
años una parte sustancial de los nuevos militantes y dirigentes
políticos comprometidos con este nuevo proyecto nacional
que encabeza Néstor Kirchner”.
Analicemos a forma de balance, cuales de estos desafíos se
cumplieron, en que grado, y, también, que obstáculos
se nos interpusieron en el camino.
Por lo pronto, es indudable que el Presidente recibió un
significativo respaldo a su gestión en las urnas; que lo
fortalece para afrontar la segunda parte de su mandato, en dirección
a mantener y profundizar el rumbo de ruptura con el modelo neoliberal.
Mas allá de las cifras de votos que se le puedan adjudicar
en el orden nacional, nadie puede hoy seriamente decir que Néstor
Kirchner no ha plebiscitado con notable éxito su gestión.
Tan incontrastable como esto, ha sido la derrota que le infringimos
al duhaldismo en la provincia de Buenos Aires. Veintiséis
puntos de diferencia, duro revés en todos los principales
municipios que manejan sus intendentes, la pérdida de la
mayoría en las dos cámaras legislativas bonaerenses,
hablan mas que a las claras de que el cuchillo entró hasta
el hueso. Ya no podrá el ex presidente ser el eje aglutinante
de una coalición de centro derecha para el 2007; los sectores
dominantes tendrán que buscar otras variantes, sin dudas
mas débiles.
Con respecto al tercer desafío: el de poner a pleno nuestras
organizaciones sociales a participar de la lucha política,
y a que eso significara un principio importante de renovación
política, debemos decir que solo lo alcanzamos parcialmente.
Las organizaciones sociales surgidas en la resistencia, que acompañan
al Presidente en esta cruzada de cambiar el país, en particular
Barrios de Pie, se volcaron decididamente a la batalla electoral
para garantizar el triunfo en todo el territorio nacional. Pero
a la hora de tener sus representantes en las listas, o de poder
debatir las estrategias locales, chocaron en casi todos los distritos
con una parte de la dirigencia del PJ, que buscó apropiarse
casi con exclusividad del protagonismo político, de los cargos
en juego y, por cierto, del triunfo que entreveían. Atrás
de la figura de Néstor Kirchner, en lugar de buscar unir
fuerzas y reconciliar a la sociedad con la política, vieron
por sobretodo la manera de mantener su poder y de represtigiar sus
desgastadas figuras. El argumento fue siempre el mismo, incluso
hasta donde era insólito escucharlo como en la Capital Federal:
el PJ era la columna vertebral de este proyecto y sus dirigentes
prácticamente la única representación posible,
los demás debíamos conformarnos con apenas acompañar.
Sin siquiera reparar la manifiesta contradicción entre esta
postura y la convocatoria absolutamente amplia y abarcativa expresadas
una y otra vez por Néstor y Cristina Kirchner. Lo que opinaría
la sociedad, además, casi no entraba en sus cálculos.
Sin embargo la realidad rigoreó fuerte luego a este “pejotismo”.
Las derrotas en la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y Chaco
(hasta llegaron a poner bien grande el escudo del PJ en la boleta
del Frente para la Victoria) pueden dar fe de ello. También
el demoledor triunfo de Cristina, con mas de la mitad de los votos
provenientes de afuera del justicialismo, de Alicia Kirchner en
Santa Cruz, de contenido parecido, y el de Catamarca. Como así
también Río Negro y Tucumán, cuyas listas fueron
encabezadas por dirigentes de hecho “transversales”,
y otros excelentes resultados como los de Tierra del Fuego, el de
Juez en Córdoba y Pérsico en San Luís. No sería
incluso incorrecto incluir, entre otros ejemplos, en esta larga
lista de reveses del “pejotismo” la derrota de Menem
en la Rioja y el triunfo de Zamora en Santiago del Estero por 70
a 17 por ciento.
El Frente para la Victoria, sustento político principal del
Presidente Néstor Kirchner, debe ser muy amplio y contener
a todos para poder cumplir su papel. Tiene, además, que ser
el instrumento que contribuya a renovar la política en serio;
y, a partir de ello, volver a entusiasmar a nuestro pueblo promoviendo
su participación. Flaco favor le hacemos a este Proyecto
Nacional en marcha, si pensamos esa renovación en otros términos.
HUMBERTO TUMINI
Secretario General de la Corriente Patria Libre
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