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7 de diciembre de 2005
Los primeros anuncios de Kirchner y Felisa
Por Isaac Rudnik y Jacob Goransky. Integrantes de los equipos técnicos del Movimiento Barrios de Pie.

El reemplazo de Lavagna estuvo precedido de una serie de debates sobre la futura política económica, en la que el ex ministro fijó posiciones que, de haber predominado en la conducción económica, hubieran significado un fuerte retraso en el avance hacia las transformaciones que no sólo son imprescindibles, sino que se van convirtiendo en urgentes. Conviene entonces revisar algunos de los ejes de esos debates que tienen continuidad,ahora promovidos desde posturas críticas a las políticas impulsadas por la nueva ministra de Economía.

Los debates con Lavagna

En la teoría, se señalaron siempre los siguientes aspectos -entre otros- como los rasgos salientes de cualquier proceso inflacionario:

1. déficit fiscal;

2. emisión espuria de dinero;

3. expectativas inflacionarias y desconfianza en la moneda nacional;

4. pugna distributiva-exceso de demanda por los altos salarios.

Veamos cómo se verifican estos elementos en la Argentina de hoy:

1. Desde el año 2003 no deja de haber superávit fiscal.

2. No hay emisión espuria de dinero, las compras de dólares del Banco Central se incorporaron a las reservas legítimas generadas por el superávit fiscal, y sin endeudamiento (al contrario, hubo un permanente desendeudamiento).

3. No hay corrida del peso; por el contrario, hay ahorro y creció la inversión. Recordemos que los procesos inflacionarios siempre se reflejaron en alto ahorro en moneda extranjera, lo cual ahora no está sucediendo. Ello revela confianza de los agentes económicos (empresas, familias y Estado), que se expresa en el crecimiento de la economía. La "expectativa inflacionaria" está manipulada por las empresas y por los medios de comunicación. ¿Cómo explicar, si hay temor de inflación, que se venda a doce y veinticuatro cuotas cualquier clase de artículos y a precio fijo? Cuando hay inflación la gente huye del peso y los indicadores monetarios, muy superiores a los históricos, indican lo contrario, ubicando al país casi como un país "normal". Tampoco hay déficit fiscal ni creación monetaria espuria. El peligro de la inflación por expectativas es que se puede convertir en una "profecía autocumplida", alentada por las empresas formadoras de precio, que son pocas e identificables, y los medios de comunicación y sus comunicadores.

4. En cuanto a la pugna por la distribución del ingreso: todas las series indican un incremento de productividad en los últimos años, acompañada de bajos salarios, desocupación y exclusión, por lo que es claro que las ganancias de productividad fueron apropiadas por el sector empresario, y se evidencia la ausencia del Estado con una política activa para ir reparando las consecuencias del accionar de los monopolios. Por el contrario, el Estado actuó coactivamente para resguardar esa lógica perversa. El traslado de los aumentos salariales a los precios sólo manifiesta la decisión de los grandes grupos económicos de no resignar, ni en una pequeña medida, las crecientes ganancias apropiadas como consecuencia de los incrementos de productividad.

Nuevamente, las diferencias se instalaron alrededor de:

a) el gasto público: el ex ministro planteaba contenerlo; b) el incremento de las tasas de interés: el ex ministro planteaba subir los encajes para reducir el circulante; c) del peligro de inflación por la suba de los salarios: el ex ministro criticaba duro a los trabajadores que reclaman incrementos.

Como sucedió históricamente, los que acompañan estas posiciones son los mismos sectores empresarios que, hay que recordar, se beneficiaron con la "patria contratista" y la "patria financiera" de los años ochenta y que, luego de desguazar al Estado con una rapiña no comparable a país alguno, se apropiaron de la totalidad del patrimonio público. Apoyados por los economistas "prestigiosos".

Los primeros anuncios de Kirchner y Felisa

El presidente ya había adelantado algunas pistas sobre la orientación de la política económica después del triunfo del 23 de octubre cuando acusó a los supermercados de cartelización. Éstos contestan con la bobería de que "es claro que no nos ponemos de acuerdo sobre los precios, la competencia de ofertas que hay entre las cadenas es una demostración de ello".

Pero la cartelización entre los hiper y súper se da de otra manera: aunque pujen en ciertos ámbitos y productos, la magnitud de la concentración y su poderío económico y financiero indica que no hay posibilidades de que entren nuevos "jugadores" al sistema. En la teoría se estudia -aunque los economistas se olvidan de la teoría cuando necesitan defender los intereses a los que finalmente se subordinan-: es lo que se denomina "costo de entrada", que, al ser muy altos (como es en el caso de los hiper), dificulta la aparición de nuevos empresarios y, consecuentemente, la competencia, dando lugar al abuso de "posición dominante".

La cartelización en esos establecimientos se manifiesta en que, al apropiarse del plusvalor de los proveedores y fabricantes que los abastecen, deterioran los ingresos de los sectores que priorizan el consumo de alimentos; ello agudiza la contradicción entre oferta y demanda, que es lo que el gobierno debe atender.

El accionar del nuevo equipo económico se concentra fundamentalmente en presionar a los monopolios que comercializan y producen en y para el mercado interno, para que bajen los precios de los principales productos que conforman la canasta familiar. Anuncia el lanzamiento desde el Banco Nación de créditos para favorecer el incremento de la inversión, con lo que apunta, por un lado, a evitar el estancamiento de la oferta dando señales claras de la voluntad de sostener el crecimiento de la economía, y, por otro lado, a recuperar el rol de la banca pública como agente dinamizador de la políticas económicas del Estado. Todo esto acompañado de una rebaja en los encajes bancarios, lo que permitirá a los bancos mantener una importante liquidez que posibilita el lanzamiento de líneas de crédito.

Mientras que no ha habido ninguna pista en dirección de volver a señalar a los incrementos salariales y/o a los reclamos de los trabajadores como causas de renovadas "expectativas inflacionarias". Nuevamente el Presidente y sus ministros apuntan los cañones contra los monopolios y sus voceros, indicando con claridad dónde radican los principales problemas de nuestro país y cuál es el camino por el que hay que avanzar para solucionarlos.

Isaac Rudnik y Jacob Goransky


Equipos técnicos del Movimiento Barrios de Pie